Si nadie vive como yo ¿por qué hay 150 viviendas iguales a la mía en mi edificio? ¿Seremos todos felices en nuestras casas iguales o no lo seremos ninguno?. ¿Alguien habrá pensado que a mí me gusta tener cientos de libros en casa y a mi vecino del segundo hacer maquetas de las catedrales del mundo?. Además, él tiene 4 hijos, dos son gemelos, y yo tengo un hijo, pero mi madre se mudó con nosotros el año pasado, ¡y se trajo al perro! ¡Hoy te contamos las diferencias que hay entre una vivienda de promoción tradicional y autopromoción

Lo cierto es que no somos iguales, y nuestras circunstancias aún menos. Y no empecemos con los gustos de cada uno porque entonces no acabamos el artículo. En este post te queremos explicar la diferencia que hay entre la vivienda de promoción tradicional y autopromoción.

Así empieza la reflexión sobre las diferentes opciones que tenemos para comprar una vivienda.

Actualmente podemos elegir entre varias opciones, además conviene saber distinguir y conocer cuál se adapta mejor a nuestras necesidades. Comprar una vivienda de promoción tradicional y autopromoción

La primera vez que piensas en comprarte una casa es porque algo en tu vida está cambiando. Ya sea porque vives de alquiler o porque estás en una casa que ya no cumple con tus necesidades o no se adapta a tus nuevas circunstancias, un hijo, la oficina en casa…

Y entonces comienza un proceso donde empiezas buscando “Casa en Valencia” y te devuelve miles de opciones: Viviendas viejas, nuevas, reformadas, para reformar, obra nueva, con ascensor, con terraza, con piscina…

Empiezas a descartar opciones hasta que te das cuenta que lo que quieres es estrenar una casa, tu casa. Un hogar que se adapte a las nuevos tiempos, que sea moderna, energéticamente sostenible y tenga el confort y las calidades suficientes para cuidar de ti y de los tuyos.

Y es aquí donde podemos clasificar, entre dos grandes grupos la forma de adquirir una vivienda de obra nueva. ¡Te contamos la diferencia entre la vivienda de promoción tradicional y autopromoción!

La promoción tradicional

Es la actividad promotora libre donde una empresa, el promotor, compra un terreno para construir un edificio y se encarga de todos los gastos necesarios del arquitecto y de la constructora, así como de las tasas del ayuntamiento y los impuestos hasta que vende las viviendas. Cómo el promotor comienza la operación sin tener todavía compradores, con el riesgo que ello conlleva, decide, según su criterio, cómo serán las viviendas y si tendrán dos, tres o cuatro dormitorios, piscina o garaje y las superficies de cada habitación para, en función de eso, venderlo al mayor precio posible y con el fin de obtener la mayor rentabilidad.

Tengamos en cuenta que el beneficio del promotor, es decir, lo que va a ganar, es la diferencia entre lo que le cuesta construir una vivienda y el precio que vamos a pagar por ella.

Lo normal es que el beneficio del promotor quede entre un 25% y un 35% del «precio de coste» de cada casa. Es decir, hace que el precio de tu vivienda se incremente prácticamente en un tercio su valor real.

Para reducir el precio de construcción estas empresas buscan hacer viviendas tipo, incluso implementar procesos de industrialización, para aumentar la eficiencia y obtener mayores beneficios económicos. Por lo tanto, lo que ofrecen al mercado son casas que, con mayor o menor acierto, se adaptan a lo que la mayoría del mercado necesita. De esta manera, tenemos viviendas fabricadas en serie, todas iguales, sin entender las particularidades de cada uno.

Y al final las personas que compran esas viviendas son las que se tienen que adaptarse a la propia vivienda. Esta sería la primera diferencia entre la vivienda de promoción tradicional y la autopromoción .

Ventajas de la vivienda de promoción tradicional:

  • El promotor se encarga de toda la gestión y tu no te preocupas de nada.El promotor, además, asume toda la responsabilidad económica y el riesgo si las viviendas no se venden.El tiempo que esperas para recibir la vivienda suele ser corto.

Inconvenientes de la vivienda de promoción tradicional:

  • Compras un producto estandarizado con poca o ninguna capacidad de personalización, ni en la vivienda ni en los elementos comunes del edificio.
  • No se tiene en cuenta la sostenibilidad ya que es un sobrecoste para el promotor (mejorar calidades) que beneficia al cliente (reducción del consumo energético y de las facturas).
  • No sabes quienes serán tus vecinos.

 

La autopromoción

A diferencia del sistema de promoción tradicional, aquí se elimina la figura del promotor ya que el edificio lo financian los futuros vecinos directamente, sin intermediarios.

Eso favorece que el precio de compra de cada vivienda sea más bajo, no hay nadie que se lleve ningún beneficio económico en la operación. Todo lo que paga cada vecino, se utiliza para pagar a los arquitectos, a la constructora y parar cubrir las tasas e impuestos municipales. Por lo tanto podemos decir que las casas salen a «precio de coste».  ¿Conocías esta diferencia entre la vivienda de promoción tradicional y la autopromoción?

Dentro de la opción de la autopromoción hay infinidad de opciones, como por ejemplo construir una casa para tu familia en mitad del campo, pero queremos centrarnos en dos sistemas de autopromoción para edificios en las ciudades:

 

Las cooperativas

Tiene una gran tradición en nuestro país y empieza con un equipo gestor que crea la cooperativa y hace la primera inversión para comprar el suelo. Posteriormente contrata a los arquitectos para que desarrollen un «proyecto tipo» y poder calcular el número de viviendas y el precio de cada una de ellas.

Es entonces cuando los futuros vecinos se empiezan a integrar en la cooperativa con el derecho a una de las viviendas resultantes y comienzan a pagar entre todos la construcción del edificio. Como la operación arranca con el proyecto ya cerrado y sin tener todas las viviendas vendidas, el sistema permite cierto nivel de personalización en las viviendas pero generalmente se limita a cambios de calidades y algunos cambios mínimos de la distribución, y suponen un incremento en el precio final de la vivienda. La estética del edificio y los equipamientos, servicios y zonas comunes quedan fuera de las opciones de personalización.


Pros de las cooperativas:

  • La cooperativa se encarga de arrancar el proyecto y de todas las gestiones, dando garantías de que la operación saldrá adelante.
  • Puedes ajustar la distribución y las calidades, con un incremento en el precio.
  • Al no existir el promotor el precio de las viviendas es a «precio de coste».

Contras de las cooperativas:

  • Sigues sin conocer del todo a tus vecinos, aunque has tratado con ellos un par de veces.
  • Aunque tienes opciones de personalización, al final acabas por ceñirte al «proyecto tipo» por no incrementar el precio de la vivienda.
  • Es necesario participar de reuniones globales de control para conocer el desarrollo del proyecto y tomar ciertas decisiones en común.

Esperamos que os haya servido de ayuda y hayáis entendido la diferencia entre la vivienda de promoción tradicional y autopromoción.

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