No hay mejor sensación que la de devolver a un edificio sus luces, a la calle el color y a los vecinos la sonrisa.
Así es como entendimos la rehabilitación de este edificio en pleno corazón de Valencia, al lado del Mercado de Ruzafa.
Recuperamos la fachada y distribuimos cinco viviendas y un ático nuevos, y cada uno de ellos tan diferentes como sus propietarios, todos con sus rarezas y sus necesidades particulares.
La arquitectura y los arquitectos debemos volver a hacer mejores las ciudades y las vidas de sus habitantes.
Y para conseguirlo, sencillamente, hay que escuchar.