Hola, somos Pablo y Andrés, somos arquitectos, pero somos raros y nos gustan las cosas diferentes, así que os vamos a contar una historia, pero de las bonitas, de las de final feliz y cervecita al sol para celebrar.

Era el año 2009 cuando nos conocimos en un taller de cerámica de la universidad y soñábamos con tener nuestro estudio y hacer diseños mágicos de arquitectura que ayudaran a las personas. Pero por aquel entonces, los promotores, que tenían muchas ganas de ganar dinero, llevaban a nuestro país a la mayor crisis inmobiliaria que recordamos. Por el camino se llevaron los sueños, el trabajo y el futuro de muchas personas, incluidos los nuestros.

Así que cuando terminamos la carrera nos tuvimos que separar y echarle creatividad para trabajar y sobrevivir, ya que los parásitos había acabado con todo.

“Yo tuve que emigrar a Inglaterra como camarero y después de algunos meses me fui a Ibiza para trabajar en un estudio donde diseñaba viviendas de revista para famosos. Allí me dí cuenta de que para tener a los clientes felices tienes que tratarlos bien, responder siempre a sus dudas de forma clara y ayudarles a conseguir lo que quieren, !aunque sean cosas un poco raras!”

Andrés

“Y yo entré a colaborar en una inmobiliaria local, pero al poco tiempo me di cuenta de lo mal que trataba el sector inmobiliario a los clientes, porque no se buscaba su felicidad sino el mero hecho de vender. Así que me plantee que las cosas se podían hacer de forma distinta y arranqué un proyecto imposible: construir un edificio en el centro de Valencia con las personas que lo iban a vivir al final, sin intermediarios. !Y lo conseguí!”

Pablo

Ahora, 10 años después llenos de experiencias, algunos proyectos y ese edificio imposible en pie, finalmente nos reunimos de nuevo en Valencia para fundar aquel proyecto que tanto queríamos. Designable no es un estudio de arquitectura, es una fábrica de locuras. Al ser un espacio libre de promotores podemos poner toda nuestra energía en trabajar por los sueños de nuestros clientes.
Nosotros creemos que el futuro debe ser distinto para que sea mejor para todos.

Lo que proponemos es construir sólo aquellos edificios que se necesiten y cómo se necesiten, pero para ello lo primero es conocer a los vecinos que van a vivir en él.

Es tiempo de construir edificios según las necesidades de los vecinos, para mejorar las ciudades y del medio ambiente, y para construir un futuro mejor entre todos, y no para llenar los bolsillos de nadie. Es el momento de escuchar y comprender a los clientes, de tratarlos bien, de considerar sus miedos y sus inquietudes y de entender que, aunque cada uno es diferente, todos queremos crecer felices en una vivienda que reconozcamos propia.
Es la hora de que puedas tener tu vivienda, con tus rarezas, para que seas feliz.


¡Y nosotros queremos luchar por que lo consigas!